Durante las campañas arqueológicas realizadas entre 2023 y 2025 se han documentado nuevas tumbas y recuperado objetos funerarios, ampliando el conocimiento sobre las comunidades que habitaron la Conca de Barberà hace más de 2600 años.
Los trabajos, desarrollados en los últimos años han puesto al descubierto unos ochenta sepulturas funerarias con sus respectivos ajuares (conjunto de herramientas, armas, joyas que se colocan en la sepultura de un difunto). Los hallazgos en la necrópolis de Milmanda han sido de especial relevancia, ya que es el único espacio funerario al que encontramos dataciones que llegan hasta los siglos VII y VI aC en el Camp de Tarragona. La más cercana es Can Canyís, en Banyeres del Penedès.
«Cada sepultura excavada aporta nuevas pistas sobre las comunidades de la edad del hierro»
Los objetivos que planteamos desde el ICAC se han cumplido, puesto que se ha podido obtener la localización exacta de la necrópolis y su extensión. Por otra parte, aunque se ha observado que ha sido objeto de una gran actividad furtiva, seis tumbas se han preservado de forma intacta.
Entre los descubrimientos destaca un fragmento de colgante de bronce que apareció en la campaña de 2024, junto con hebillas o fíbulas, confirmando la presencia de elementos de vestimenta y decoración personal asociado al espacio funerario. Además, se localizaron los agujeros en los que se depositaban las urnas, ya que el terreno es rocoso.

Vista de detalle de un fragmento de colgante de bronce localizado en el estrato superficial del yacimiento.


Tareas de excavación en la necrópolis de Milmanda durante la campaña de excavaciones de 2024.

Vista de detalle de la Sepultura 34, donde se puede observar la urna funeraria con parte del ajuar de la tumba (en este caso, visibles en la fotografía un fragmento de cuchillo de hierro y un trompo de lanza).

Proceso de microexcavación del interior de la urna de la Sepultura 6 en el laboratorio del ICAC. Se pueden apreciar los fragmentos de huesos quemados en el interior de la urna.